Logo

Peregrinación

Peregrinación a Schoenstatt

¿Qué significa "peregrinar"?

  • Me pongo en camino -
  • Algo dejo atrás -
  • Sigo mis anhelos -
  • Tengo en cuenta los esfuerzos que implica -
  • Estoy abierto a Dios  -
  • Perguntarse sobre el sentido de la vida -
  • Encontrarme con gente  y hacer amigos  -
  • Hechar raíces en un lugar santo -
  • Lograr un objetivo  -
  • Todo esto y mucho más significa peregrinar.  

 

Desde que he comenzado a peregrinar,  mi vida ha cambiado

Encontrar una fuente de vida y volver renovado, es un deseo que sigue impulsando a muchos peregrinos a ponerse en camino. Las personas se ponen en movimiento y entonces, comienzan a vivir nuevamente. Paso a paso algo comienza a suceder. “Desde que comencé a peregrinar, ha cambiado mi vida”. Es la experiencia de un joven que por largo tiempo no podía entender por qué su padre hacía peregrinaciones a pie cada año.

Sin embargo, peregrinar no es sólo salir de la propia rutina. Lo crucial es la meta. Es llegar al lugar sagrado donde se encuentra de manera especial la presencia de Dios. Los lugares de peregrinación irradian esta cercanía de Dios y regalan a todos los que llegan una atmósfera que redime.

El Santuario de Schoenstatt – lugar de un nuevo comenzar

Podemos decir que el Santuario de Schoenstatt comenzó a ser un lugar de gracias desde el 18 de octubre de 1914. La pequeña capilla, que hasta  entonces era un lugar para guardar las herramientas del jardín, se transforma en casa de Dios por la libre cooperación humana. Con esta capillita, dispuesta como lugar de encuentro para los estudiantes, comienza una nueva historia.

La Primera Guerra mundial, que estalló en ese entonces, fue un signo exterior evidente de que se necesitaba un cambio. Tiempos difíciles como esos,  de conflictos armados, destrucción y terrorismo,   necesitan de personalidades que se decidan desde dentro y luchen por la justicia y la verdad. Personas que tienen altos ideales, que creen en lo bueno y se abren por completo a Cristo.

El Padre Kentenich le mostró a los jóvenes estudiantes y más tarde a hombres y mujeres de todas las edades y profesiones, su visión de un hombre nuevo y una comunidad nueva que dé respuesta a este tiempo. El Santuario de Schoenstatt se transformó así en un lugar de alianza con María y de unos con otros. Por esta alianza se hace realidad este nuevo tipo de hombre y comunidad.

¿Qué pasó desde ese pequeño grupo de jóvenes hasta hoy? Siempre de nuevo hombres y mujeres, sacerdotes y Hermanas, jóvenes y adultos, se han regalado por completo. Esto es lo crucial para que el lugar de gracias de Schoenstatt se mantenga: Dios necesita colaboradores; corazones juveniles que se entreguen por entero para que Dios siga presente en este lugar.

La Alianza de Amor requiere dejar la inercia.

 Dios quiere actuar en Schoenstatt de manera especial a través de María. Ella nos conecta profundamente con Dios. Ella nos ama y quien se conecta con ella, recibe el amor de Dios. La Alianza de Amor es el inicio de un camino de transformación exterior e interior. Nos sentimos más seguros de lo que somos, surje en nosotros el anhelo de un mayor compromiso por un mundo mejor. El amor nos llama a darnos con más dedicación, despierta un mayor compromiso, nos mueve a dar testimonio. El amor nos llama a dejar la inercia.

La peregrinación a Schoenstatt no es un mero “evento” entre muchos otros. No puede ser sólo una fuerte vivencia del momento y después seguir la vida tal como antes. La peregrinación es una instancia para rezar por nuestras propias vidas, las necesidades de muchos hombres y de la humanidad. María quiere salir en ayuda de todos, ella quiere con nosotros cambiar el mundo y por eso, nos necesita.

 Así como la generación de 1914 confió por entero en la ayuda de María, también nosotros hoy podemos venir a Schoenstatt y experimentar cómo Dios sigue vivo y actuando en este tiempo a través de la Madre , Reina y Victoriosa Tres veces Admirable de Schoenstatt.